"En el Ramon Llull, las gaviotas patiamarillas (y las palomas) han sido un incordio. Primero, recogían los trozos y restos de comida que habían dejado los niños tras abandonar el patio; luego empezaron a zarandear las papeleras hasta provocar la caída de residuos; más tarde, comenzaron a revolotear nerviosamente sobre las cabezas de los escolares; hasta que, finalmente, un ave le arrebató el bocadillo al niño."
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Mi amigo Rajoy dice que estas noticias son falsas y las exagera el nacionalismo catalán.

Esta noticia sobre gaviotas políticas viene de
La Vanguardia